24 diciembre 2007





Todo llega y todo pasa. Se van sucediendo los días y los meses y va llegando una fecha y otra...y este año vamos saltándonos fechas como si fueran obstáculos de una carrera a sortear. Ha sido un año difícil pero como todo llega y todo pasa, me quedo con lo estupendo y hago fuego con lo malo, lo quemo y soplo para que se esparzan las cenizas. Celebrando ayer los 45 años que mis padres han conseguido permanecer juntos y que allí estábamos los resultados de esa unión....volví a vivir escenas familiares, una vigilaba el cochinillo no fuera a ser que se secara, otra preparaba la salsa rosa, yo luchaba por que me dejaran un hueco en la nevera para las tartaletas y la más mayor en su afán de limpieza iba sorteándonos a todas con sendos trapos en los pies....Eché de menos la música, quizá este año tenía que ser así. Se nos ha juntado todo, la comida de empresa, una asamblea, los amigos que vienen a pasar estos días, así que no ha podido ser con calma. Cuando me levanté por la mañana y comencé a hacer la pasta sablé oí un pitido imaginario que daba el punto de partida, todo el resto fué una sucesión de movimientos frenéticos. No se cuantas veces lavé la thermomix, pero fueron muchas....El resultado a decir de los alrededores mereció la pena....yo también lo creo, gustó de presencia y de sabor. Yo como siempre disfruté más de lo salado, aunque me tomé mi ración de dulce por supuesto. Volvieron a abrir regalos como si fueran niños pequeños. Mi padre ya tiene un nuevo juguete con el que entretenerse...mi madre ropa bonita que le gustará llevar. Que bueno que hayamos podido compartir algo así un año más....

MOUSSE DE CHOCOLATE BLANCO CON SIROPE DE FRESA Y GARRAPIÑADOS Y TARTALETAS DE NARANJA


Para la mousse: 300 gr. de chocolate blanco, 6 huevos, 500 gr. de nata, frutos secos garrapiñados y variados, conguitos blancos, 1 hoja de cola de pescado (gelatina) en remojo, jarabe de fresa.


Desclaramos los huevos, reservando las yemas y los montamos a punto de nieve (yo lo hice en la thermomix, al reposar hay clara que se licua otra vez, la volví a batir justo antes de incorporarlas) Montamos la nata y la reservamos. Escurrimos la hoja de cola de pescado y la deshacemos en 2 cucharadas de nata hirviendo. Derretimos el chocolate al baño maría o al microondas, dejamos enfríar revolviendo de vez en cuando y añadimos la yema y la nata en la que hemos deshecho la gelatina. Añadimos al chocolate y la yema la nata montada mezclando con suavidad. Por último incorporamos las claras montadas mezclando de arriba abajo y sin batir.

Troceamos los frutos secos garrapiñados en la thermomix con varios golpes de turbo, dejándolos al gusto de picados y ponemos una capa gruesa en el fondo de los vasos, encima de esto echamos un buen chorro de jarabe de fresa. Vertemos la mousse y dejamos que coja cuerpo unos minutos. Añadimos jarabe de fresa en círculos por encima y decoramos con unos conguitos blancos. Reservamos en la nevera, si puede ser unas 4 horas antes de servir.


TARTALETAS DE NARANJA


Naranja confitada cortada en laminas finas del tamaño de las tartaletas, gelatina de manzana para dar brillo (si no hay vale mermelada de melocotón o albaricoque)


PASTA SABLÉ: 250 gr. de harina, 2 huevos, 100 gr. de mantequilla, ralladura de naranja (en este caso, sino de limón), un pellízco de sal.


Esta receta es de mi madre, yo la hago en la thermomix, unos segundos a vel. 6, pero ella lleva más de 40 años haciéndola a mano maravillosamente así que ya sabéis, volcán de harina, abrimos un huecos, echamos allí el resto de los ingredientes (la mantequilla en trocitos) y vamos amasando con la punta de los dedos y mezclando rapidamente la harina de los bordes hasta formar una masa que envolveremos en papel film y meteremos en la nevera a reposar unos 30 mts.


CREMA DE NARANJA: 300 gr. de leche, 200 gr. de zumo de naranja recién exprimido, ralladura de una naranja, 125 gr. de azúcar, 5 yemas de huevo (las que sobraron de la mousse), 60 gr. de maizena (si no hay harina, pero mejor maizena). 30 gr. de mantequilla


Con thermomix, todos los ingredientes en el vaso (excepto la mantequilla) unos 8 ó 9 mts. a vel 3 con la mariposa puesta y 100º. Al finalizar añadimos la mantequilla y batimos unos segundos ya sin calor.


A mano, hervimos los líquidos con la ralladura de naranja. Mezclamos el azúcar, las yemas y la maizena hasta que veamos que está todo bien mezclado, añadimos un poco de leche y revolvemos bien para que no quede ningún grumo y esta papilla que nos queda la incorporamos al cazo donde tenemos el resto de la leche y zumo y volvemos al fuego, removiendo constantemente hasta que empiece a cocer y a espesar. Separamos del fuego y añadimos la mantequilla.

Estiramos la sablé encima de una lámina de silicona, aún así habrá que espolvorear harina por encima y por debajo de la masa porque es muy delicada de extender. Vamos recortando redondeles con un molde o una tacita según el tamaño de las tartaletas. Ajustamos los redondeles al molde y o bien pinchamos todos los bordes y el fondo o ponemos encima del molde otro idéntico que impida que nos suba la masa (ver foto abajo). Horneamos 10 mts. así y luego destapamos 5 mts. para que doren las tartaletas. Desmoldamos nada más sacar con cuidado de no quemarnos y dejamos enfriar. Rellenamos con la crema pastelera una vez fría, ponemos encima un trozo de naranja confitada y pintamos con brillo. (yo lo hice con la mermelada de melocotón, cogí un par de cucharadas llenas hasta arriba y las puse en un tazón, añadí un poco de agua, mezclé bien y metí al microondas a calentar por 1 mt. saqué batí con la batidora y con eso pinté las tartaletas). Sólo una capita fina para dar brillo. Reservamos en nevera. Están más ricas reposadas con lo que ambos postres se pueden hacer el día antes perfectamente.












15 diciembre 2007





Tengo un par de libros estupendos sobre cocina de guisanderas, cocina de mi tierra, además de un libro enorme una "Enclopedia Gastronomica asturiana". Todos tratan de cocina casera, tradicional, arraigada en la costumbre, por lo menos de antaño, de la que se hacía en las casas a diario y los domingos... Me gusta ver de vez en cuando platos de "alta cocina" como me gusta ver modelos de "alta costura", pero luego para diario me siento cómoda con unos pantalones ponibles. Con la cocina me pasa lo mismo, cuando pensamos en ir a comer por ahí, mi paladar prefiere sin dudarlo unos buenos tortos de maíz con picadillo y una tarta de queso o ablanes...
A veces me llevo esos libros, por la noche, a la cama y los ojéo con un placer indescriptible... Las fotos, los platos, pequeñas reseñas de la autora de la receta o de donde la consiguió o porqué ese plato lleva carta de asturianía...
De ahí saqué la receta de esta tarta. La llevé de postre a la misma reunión familiar de la entrada anterior del blog, la del pastel de cabracho. Fué un camino accidentado. Por pura coquetería de menaje, pretendí llevarla en un plato determinado que no permitía cerrar bien el portatartas. Ocurrió lo que tenía que pasar, se me calló en el pasillo, portatartas y tarta, gracias a dios todo boca arriba, pero la tarta ya sufrió un menguado de hojaldre en un costado por el impacto y se me rompió un trocito de la campana del portatartas. Se me volvió a caer en el coche, se me quedaron plato monísimo y tarta en perpendicular encima de los pies. Gracias a dios es una tarta compacta y no se movió...jajajaja. Menos mal que nos dió por reír, no podíamos parar de reír...maridín decía que no estaba de ser que esa tarta llegara a buen puerto...pero llegó, vaya si llegó, no con el magnífico aspecto que debería, pero una vez porcioneada y con su magnífico y jugoso sabor en la boca, quien se acordaba de los avatares de la tarta?


TARTA DE ABLANES (Tarta de avellanas)
Ingredientes (Para 4 personas)
Hojaldre o pasta quebrada; 3 huevos; 150 gr. de azúcar; 20 gr. de maizena; 250 gr. de avellana molida; 100 gr. de nata montada; 1/2 copa de anís dulce; mermelada o gelatina de manzana (al gusto)
Forramos el molde con hojaldre o pasta quebrada, pinchamos el fondo y las paredes con un tenedor (a mi las de frutos secos me gustan con hojaldre). Mezclamos la avellana molida, los huevos, la nata montada, el azúcar y la Mizena. Vertemos este relleno en el molde, adornamos con alguna mitad de avellana y cocemos a 180º una media hora. Una vez cocida, dejamos enfriar y damos brillo con jalea (mermelada o gelatina de manzana).
Yo hice una glasa con azúcar glas y licor de avellanas y con esto bañé la tarta. En vez de anis dulce, aunque me encanta y pega muchísimo con les ablanes, usé licor de avellanas que era lo que tenía a mano.
Para el HMC 17

09 diciembre 2007




Me gusta mucho la fotografía. No soy aficionada en plan artístico, de hecho no paso de hacer las fotos en modo automático. Mi aficción es más bien la de capturar momentos. Supongo que formará parte de ese punto nostálgico de mi forma de ser. Cuando compramos la cámara digital (sueño cumplido, todas las fotos que quisieras sin problema de carrete y con posibilidad de eliminación instantánea) me la llevaba conmigo a todos los sitios. Pasé unos meses con un ansia devoradora, lo mismo fotografiaba instantes que paisajes (me chifla fotografiar naturaleza), que por supuesto comida....Esto último como en la mayoría de ocasiones era en la intimidad de mi hogar y resultaba bastante normal, por lo menos para mi mitad y para mí. Aunque alguna vez teniendo invitados tuve que hacerlo delante de gente, y rápidamente daba explicaciones de mis participaciones en foros y blogs so pena de resultar una pedante chiflada que fotografía su propia comida....Estas fotos en concreto fueron de una reunión familiar al aire libre. Hacíamos parrilla variada de carne. Una llevaba las ensaladas, yo quedé en llevar un entrante y uno de los postres. Por supuesto saqué muchas fotos de momentos familiares, como una preciosa que tengo de mi madre y mi hermana jugando a las palmas. Hay otra del momento "siesta" y es divertido ver las distintas posturas que asumimos todos al dormir confiadamente....Y por supuestísimo, había fotos de mi "Pastel de cabracho" y la "Tarta de ablanes" que llevaba ese día. El caso es que yo, desmemoriada por naturaleza tengo una memoria de elefante para mis "fotohijos" y era plenamente consciente de que me faltaban las de este día. El jueves fiesta nos fuimos a hacer una caminata por los alrededores de Gijón, quería llevar la cámara, porque fotografiar el otoño en Asturias es un deleite indescriptible. Hize fotos con la cámara de mi hermana, y cuando fuí a cojer la mía me di cuenta de que me había dejado la tarjeta de memoria en el lector...me iba a empezar a dar de tortas cuando maridín, salvador épico donde los haya, me dijo que el llevaba una en la cartera...la pusimos y ohhhhhhhh milagro...ahí estaban las fotos perdidas. En fin, me prestó mucho por los momentos familiares y por las fotos paisajísticas, pero quien comparte aficción cocineril-bloggil, sabe que cuando más me deleité fué cuando encontré las de la comida...
P.D. (Tanto el pastel de cabracho como la tarta de ablanes estaban para tirar voladores aunque nos conformamos comiendolo todo con un evidente gesto de satisfacción....)

PASTEL DE CABRACHO DE ARZAK


1/2 kg de krabarroka (cabracho) limpia, desescamada, y sin cabeza
1/4 kg de salsa de tomate
1/4 l. de nata líquida
8 huevos
Sal
Pimienta blanca recien molida


Se cuece el pescado después de limpio, en un puchero con agua y un punto de sal, lo necesario para que podamos desespinarlo y desmenuzarlo. Una vez hecho esto, lo dejaremos en un recipiente, reservándolo. Batimos bien los huevos hasta que monten un poco, le añadimos el cuarto de litro de salsa de tomate, el cuarto de litro de nata y el pescado desmenuzado. Lo mezclamos bien y comprobamos el sazonamiento. Vertemos en un molde grande tipo "cake" (rectangular) el preparado anterior y lo metemos en el horno a 225º durante una hora y cuarto al baño maría. Lo sacamos y lo dejamos enfriar.Una vez desmoldeado, se trocea en ocho partes iguales y se sirve con mahonesa o salsa rosa.

El molde si no es de silicona, lo untamos levemente de mantequilla y espolvoreamos de pan rallado. Yo en vez de hornearlo una hora y 15, le quito esos últimos minutos y lo dejo templar dentro del horno.