Ya he usado la compota de ciruelas para cocinar y tengo que confirmar que está buenísima. Una noche la serví directamente en la salsera, a temperatura ambiente para acompañar unas chuletas de cabecera de lomo. El sabor de la compota es contundente pero con la carne se aviene a la perfección. Otro día descongelé un lomo de cerdo que había congelado en trozos grandes. Lo doré muy bien en un fondo de aceite, salpimenté cuando ya cogió color, eché por encima como una taza de la compota, dejé que chisporroteara y se mezclara con el juguillo de la carne, revolví bien todo junto y añadí media taza de agua y 2 cucharaditas de azúcar espolvoreadas por encima para contrarrestrar la acidez. Tapé y dejé cocer todo junto unos 12 minutos. Los abrí por la mitad para comprobar que ya estaban rosados. Si dejas hacerse más el lomo se queda seco e incomestible, al menos para mi gusto. Estaba realmente delicioso.
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No me gusta tirar nada. Tengo un montón de tupers de todas formas y tamaños para poder aprovechar restos de todo tipo... Si compro un pollo entero, separo pechugas para un día, el resto lo guiso y con la carcasa y desperdicios y algo de verdura hago un buen caldo para sopa. La carne adherida a la carcasa bien picadita junto con algo de jamón picado, fideo cabellín y huevo cocido me sirve para hacer la sopa con el caldo. Guardo las salsas de los guisos y las congelo, generalmente siempre sobran y tienen toda la sustancia de verduras y el ingrediente principal. Si algún día voy con prisa, trozos de algo a la sartén para dorar un poco, la salsa descongelada y comida lista... En el caso que nos ocupa había hecho pisto. Tenía bastante calabacín, por un lado una crema con zanahoria y puerro, y con el resto de calabacín más ajo, cebolla, pimiento verde y rojo y tomate triturado un buen pisto casero. Me salió bastante cantidad así que le añadí atún en aceite, bien escurrido y desmig...
Habida cuenta de mi gran pasión gastronómica, no solo a nivel práctico sino también de lectura (esa pasión no se limita a los libros de cocina...ahora mismo estoy con "El eterno marido" de Dostoiesvki), mis hermanas en sus incursiones libreras me tienen encuenta...La tradición viene a resultas de mi gran aficción de pequeña a enfermar de anginas. Cada cierto tiempo recaía y eso implicaba bastantes días postrada en cama y siempre, siempre, implicaba un libro de regalo. Coleccioné libros de los Hollyster, Torres de Marlory, Los Cinco, de Alfagüara Juvenil, muchos de María Gripe, algunos cuentos de hadas.... Cuando en la adolescencia empecé a desarrollar mi gran aficción a la cocina, sólo me podía permitir alguna revista y desde luego a mis "alrededores" no les parecía bien gastarse los dineros y su tiempo en libros de cocina...tooooodos de lectura. En cuanto pude contar con mi propio dinero empecé a hacerme con algún ejemplar, al principio más sencillos y baratos ...
Comentarios
Además se pueden hacer con casi todo ¿no?.
Un beso
Muchos besos.
saludos