Postres de la niñez, a eso las asocian la mayoría de la gente. El caso es que a mi no me saben a niñez, porque mi madre era de poco postre, pero cuando se ponía, era a lo grande. Así que nada de natillas. Si hacía, eran tartas. La de moka, la de manzanas, algún postre seco de su tierra (sequillos, galletas de nata), pero nunca natillas. No creo habérlas comido nunca echas por ella. Claro que de poder escojer, me quedo antes con cualquiera de aquellas delicias que salían de sus manos. Y que conste que me gustan mucho, tanto las natillas, como los flanes, crema catalana, pastelera... Así que a mi las natillas no me saben a niñez, me saben a "adultez" y a thermomix. Porque la maquinita entró en mi vida de recién casada, se hizo la reina y señora de mi cocina, y aunque uso todo el resto de mis juguetes, que son muchos y todos me encantan, de ella es de la única que no prescindiría. Y llegar hoy tarde y cansada, echar los ingredientes, ir a cambiarme y al volver tener unas nati...
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